Los Borres.
Abajo
el Guadiato discurre
charlatán, encajonado,
bajo la atenta mirada verde
de la Sierra impenetrable,
acechante.
Cerro del Trigo.
Monte umbrío y hueco
que acoge quejigos,
alcornoques, madroños,
aladiernos y lentisco,
monte habitado de respiraciones atentas,
de movimientos inquietos,
agazapados.
Cerro del Trigo,
espacio de sensualidad desbocada,
es ratonera y territorio
de trampa y muerte,
donde el silencio atronador es garante de vida,
fiel centinela ante el peligro
Silencio, Vida.
Paisaje cotidiano
que transitan animales
y que guarda suspiros, palabras,
desesperación y miedo
de gentes
que allí arrastraron
sus vidas
y esperanzas.
Barranco de la Huesa,
Borres,
Cerro del Trigo:
lugares donde el viento,
-otra vez sólo el viento-
con la ayuda del silencio,
podrá contar
los sueños que aquellas Gentes
de la Sierra
urdieron
y nunca avistaron
Agustín Carrasco Leiva
No hay comentarios:
Publicar un comentario